Comienza una narración de generaciones
Sin embargo la misma era escasa; peces dormidos, grillos y sonidos de no sé que animal rastrero, esperaba que no fuera una mendiga serpiente, les tenía un miedo atroz por mi valiente que me hiciera delante de Dana. Comencé a quedarme dormido. -¡¿Eh?! Despierta, ¡holgazán!- Miré de reojo al alvino de mi tío y este hizo señas para me acercar, medio me arrimé a él tambaleando el bote. -¿Te he contado alguna vez por qué vengo tan seguido a pescar a esta laguna abandonada?- Mis ojos se abrieron como platos, acto seguido meneé mi cabeza negando conocer el porqué, jamás se me había pasado por la mente, a decir verdad yace demasiado tiempo que tenía esta manía de venir cada miércoles, que de verdad ya no lo miraba como algo extraño.-¡Ja!, entonces, ponte atento muchacho no es una historia trágica, pero es una buena narración, incluso para un muchacho joven y poco interesado por el arte de la pesca- Preferí no decir nada para no romper la atmosfera que Freddy con tanto entusiasmo había creado- Tenía aproximadamente 13 años como tú, cuando vine con tu abuelo Emile, solía venir los miércoles y me parecía tan aburrido como a ti, yo tenía otros intereses, chicas, música, chicas, football, chicas, tareas, chicas, salidas con amigos… ¿ya nombre a las chicas?. Bueno me estoy desviando del tema, ya me había traído por quinta vez, cuando ¡un gran pez picó!, ayudé a halar la caña, el forcejeo fue agotador, cuando al fin logramos MEDIO asomar la cola del coloso, para nuestra gran sorpresa, destellaba como con luces de véngala, verdes y rojas por dentro que se lograba divisar a través de una piel escamosa y casi transparente, media 1,50m de largo, pesaba como un can sobre alimentado, quizá un San Bernaldo súper desarrollado, tu abuelo estaba tan asombrado como yo.

0 comentarios:
Publicar un comentario